lunes, 20 de diciembre de 2010

FELIZ NAVIDAD ESTELAR

En el Universo existe un lugar donde miles de estrellas recién nacidas, escondidas detrás de espeso polvo, forman un curioso árbol de navidad, en lo que los astrónomos han denominado Cúmulo del Árbol de Navidad o lo que es lo mismo, Cúmulo NGC-2264.
¡Hasta las estrellas celebran la navidad!
La palabra Navidad proviene del latín Nativitate (Nati: Nacimiento, vita: de la vida, te: para ti). O sea "Nacimiento de la vida para ti".
Según parece, los romanos ya celebraban el 25 de diciembre la fiesta del Natalis Solis Invicti (Sol Naciente Invencible).
La navidad es tiempo de nacimiento, de renacimiento, diría yo. Las estrellas saben mucho de eso. Con un nacimiento traumático y una vida al límite, esas esferas luminosas de gas que alumbran el oscuro y convulso firmamento, tienen mucho que ver con nosotros, los seres humanos. Al fin y al cabo, en nuestro árbol genealógico encontramos una estrella. Nosotros, pobres mortales, estamos formados básicamente de polvo estelar. Los elementos de nuestro cuerpo provienen de estrellas que murieron hace millones de años. El calcio de nuestros huesos, el oxígeno que respiramos, el hierro de nuestra sangre, todo surgió en las reacciones nucleares de las estrellas y fue liberado por supernovas.
En todas las lejanas, lejanísimas galaxias, formadas por miles y miles de millones de luces brillantes, hay algo de nosotros también, porque anclados a esas nubes de polvo y gas que se mueven por el desierto interestelar, nuestros sueños vagan buscando una respuesta a nuestro nacimiento.
A siete mil años luz de la Tierra, los Pilares de la Creación son un criadero estelar donde nacen nuevas estrellas. En aquellas altísimas nubes de polvo e hidrógeno, y ayudadas por la gravedad, se forman, en medio de la oscuridad del Universo, esos destellos extraños y deslumbrantes. Los seres humanos también nacemos así: nos arrojan al mundo, fuera del vientre de nuestra madre, donde flotábamos como estrellas en un firmamento acuoso.  
Toda nuestra vida a partir de entonces, es una lucha feroz y constante por la supervivencia, al igual que las estrellas.
La vida de una estrella está unida irremediablemente a la batalla que emprende contra la gravedad. Es anacrónico pensar que lo que ayuda, en un primer momento a su formación, sea lo que después termina aplastándola hasta que la destruye. La gravedad, que nunca se da por vencida, quiere unirlo todo. Para que una estrella tenga una existencia duradera, tiene que encontrar un modo de luchar contra la gravedad, un modo de hallar el equilibrio, lo que se llama la Secuencia Principal.
A los humanos nos pasa lo mismo, aunque nuestros enemigos tengan más de un nombre. Nuestra vida transcurre intentando encontrar el equilibrio, batallando contra todo aquello que signifique el fracaso, el desamor, el caos, la infelicidad.
No todas las estrellas en la Secuencia Principal son iguales.
Hay enanas rojas, que representan el tipo más común en el Universo. Poseen un brillo tenúe, y suelen morir consumiéndose, apagándose poco a poco, desplomándose sobre si mismas, como algunas personas aficionadas a consumir y consumirse en una vida superficial.
Luego están las estrellas gigantes y azules, que tienen un brillo espectacular, pero cuya vida es más corta. Desaparecen con una brillante explosión que ilumina todo el Universo. Mi madre era como una de esas estrellas.
Las enanas blancas son estrellas resistentes. La etapa como enana blanca es el último paso en la vida de una estrella. Son estrellas retiradas. Ya no son llama pero mejor y más importante, continúan siendo luz. Toda la luminosidad que desprenden proviene de la energía que han ido acumulando a lo largo de su vida. En este curioso grupo tendría cabida mi padre: una estrella cuya luz tardará mucho en apagarse.
Por último están las enanas marrones, estrellas fallidas. Emiten muy poca luz, como aquellas personas que sólo buscan su propio beneficio y que no han aprendido a compartir ni a compartirse con los demás.
El Universo, ese reino mágico habitado por enanas y gigantes, rezagadas y supernovas,  lleva diez mil millones de años creando estrellas. Hace mucho tiempo una estrella más brillante que las demás, señaló un lugar perdido donde acababa de nacer un niño.
Nunca sabremos si aquello fue fruto de la fe, del azar o del destino, lo que sí sabemos es que creamos o no en las radiantes luces del firmamento, tenemos ahora una oportunidad de vivir nuestra vida con la cabeza y el corazón en las estrellas.
Así no nos importará el final, cuando el gran agujero negro, el devorador de estrellas nos alcance y nos haga desaparecer. Entonces nos uniremos a lo que siempre hemos sido: polvo astral y nuestros sueños vagaran para siempre en el Universo entre planetas, galaxias y nebulosas.
Mientras tanto, cada uno puede elegir la clase de estrella que desea ser.
FELIZ NAVIDAD, AMIGOS
Paloma

10 comentarios:

  1. Querida Paloma, qué hermosa manera de felicitarnos la Navidad. Es maravilloso pensar que todos llevamos dentro una estrella y que debemos elegir de qué forma compartir con los otros la luz y el calor que esa estrella desprende. No sé mucho de astronomía pero si tuviera que darte el nombre de una estrella te daría el de la que nos es más cercana y necesarias a los seres humanos: nuestro brillante Sol.
    Un beso y FELIZ NAVIDAD.

    ResponderEliminar
  2. Paloma, se mire por donde se mire, tanto por dentro como por fuera, no cabe duda que tú eres una de las más hermosas estrellas. Y no podía ser de otra forma por la conjunción que en ti misma llevas de "gigante azul" con "resistente enana blanca". El resultado - tú misma -. No hay más que mirarte; no hay más que leerte. Feliz Navidad.

    ResponderEliminar
  3. Feliz "nuevo ciclo".
    La etimología no es correcta. Nativitas (nativitatem > navidad) significa "nacimiento" y en latín viene del verbo nascior (antiguo gnascior, relacionado con la raíz indoeuropea que tiene también gens ("gente").
    De forma que es más bien el nacimiento de un ser que es parte de un grupo.
    La navidad se hizo coincidir con el solsticio de invierno, que se celebraba como un "renacimiento", el punto en el que sol empezaba de nuevo a ganar tiempo a las tinieblas. Lejos de la vision lineal del tiempo por parte de nuestra cultura, esta festividad tieen que ver con la visión cíclica.
    Creo que es tiempo de cambiar de ciclo y aprovechar un nuevo impulso, pero mucho prefieren jugar a la lotería para ver si el azar cambia su futuro (y no sé si a mejor).
    Yo sí te deseo un nuevo ciclo con luz estelar!!

    ResponderEliminar
  4. Maravillosa tu entrada Paloma, no se puede negar que eres una escritora. Gracias por esta preciosa reflexión sobre las estrellas personas. Me has elevado la vibración. Un beso grande, Cristina Salas.

    ResponderEliminar
  5. Feliz Navidad Paloma, que el 2011 sea todavía mejor que el 2010 y todos tus sueños por cumplir se hagan realidad. un besazo! :-)

    ResponderEliminar
  6. Te deseo unas muy felices fiestas Paloma y un gran año 2011!! Un abrazo grande desde Zaragozalandia!! ;D

    ResponderEliminar
  7. En alguna noche mágica de cielo despejado he visto con total nitidez la vía láctea, y me he sentido diminuta pero feliz, en este pequeño rincón de la galaxia.¡Feliz Navidad para ti también, Paloma, un abrazo!

    ResponderEliminar
  8. Me encanta que nos devuelvas esta visión de la vida y de los seres humanos como parte de ese orden universal del que no somos conscientes día a día.
    Que la luz de tus escritos nos alumbre siempre.
    Tu brillas y brillarás y brillarás...
    Te deseo lo que tu más desees.Felicidades.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  9. Paloma, ¡tú siempre tan inspiradora! Me gusta eso de que cada uno puede elegir la estrella que quiere ser. ¿Tú qué estrella quieres ser? A mí me gustaría ser galaxia...

    ResponderEliminar
  10. Enhorabuena por el blog, me pasaré más a menudo a visitarte. Te facilito mi dirección de blog por si te interesa mi recurso didáctico de cuentos infantiles. Espero que te guste, un saludo.

    www.quincecuentosparacrecer.blogspot.com

    ResponderEliminar