martes, 11 de septiembre de 2012

LA APUESTA DE PASCAL

Hay una canción que me encanta: What a Wonderful World.
Habla de alguien que ve los árboles verdes y las rosas rojas, el brillo del día y la sagrada oscuridad de la noche. Habla de alguien que es capaz de percibir los colores del arco iris en las rostros de sus amigos.
Louis Amstrong era el que cantaba esa canción. Después la tocó al piano Ray Charles.
Ray era ciego desde la infancia, pero desde su luminosa penumbra intentaba decirnos que éste es un mundo maravilloso.
Sí, en verdad es un mundo maravilloso.
Pero vivimos demasiado deprisa para verlo.
No apostamos por vivir, porque estamos demasiado ocupados en sobrevivir.
Hay muchas cosas de las que debemos ocuparnos: las compras en los centros comerciales, la dieta Dukan, los programas del corazón, Belén Esteban, la prima de riesgo, el dinero...
Se nos olvida que no podemos llenar los vacíos de la vida con cosas materiales.
Se nos olvida que el presente es el único bien que realmente poseemos.
Blaise Pascal, el inventor de la primera calculadora digital, el autor de lo que hoy conocemos como el hexágono místico de Pascal, el padre de las leyes de presión, el hombre que en 1647 logró demostrar la existencia de un vacío en el espacio..., Pascal ya lo expresó de la siguiente manera:

"Desde la infancia se encarga a los hombres del cuidado de su honor, de su bien, de sus amigos, y también de los bienes y del honor de sus amigos; se les agobia de tareas, del aprendizaje de lenguas y de ejercicios, y se les hace entender que no podrían ser felices sin que su salud, su honor, su fortuna y la de sus amigos estén en buen estado, y que la falta de una de estas cosas los hará desdichados. De este modo, se les encargan tareas que los preocupan desde que despunta el día. ¡He ahí, pensaréis, una extraña manera de hacerlos felices! ¿Qué haría falta hacer para que fueran desgraciados?. No sería necesario más que quitarles todos sus cuidados, pues entonces se verían a sí mismos, pensarían en lo que son, de dónde vienen, adónde van, y así no se puede tenerlos muy ocupados y distraerlos. Y es por eso que, después de haberles preparado tantos trabajos, si tienen algún tiempo de relajación, se les aconseja que lo empleen en divertirse, y en jugar, y en estar todo el tiempo completamente ocupados. Que el corazón del hombre está vacío y lleno de suciedad."

Esto lo escribió después de haber sufrido un accidente que casi le cuesta la vida.
El 23 de noviembre de 1654, Pascal meditaba sobre ¡el matrimonio! mientras guiaba un coche con cuatro caballos. De pronto éstos se espantaron, saltando el pretil del puente Neuilly. Por fortuna el coche no cayó y se quedó colgando sobre el río Sena. El matemático fue rescatado sin ninguna herida física, pero aquel accidente lo afectó tan profundamente, que a partir de ahí cambió su vida.
¿De verdad necesitamos que nos ocurra un suceso así para cuestionarnos toda nuestra existencia?
¿Con cuántas cosas intentamos llenar nuestros vacíos?
En su composición filosófica Pensees, Pascal  utilizó la probabilidad y los argumentos  matemáticos para concluir: "estamos obligados a apostar..."
Pascal murió a la edad de 39 años. El análisis post mortem reveló una grave lesión en el cerebro y mostró que ¡había nacido con un cráneo deforme!
Yo os digo que hagamos la apuesta de Pascal, que apostemos por vivir, por encontrar dentro de nosotros la felicidad a la que estamos destinados y que a veces parece diluirse entre las luces de esta jungla en la que estamos condenados a vivir.
Pero podemos ser libres y apostar...
Mientras tanto os dejo esta maravilla.
Hay otros mundos... pero están en éste.







4 comentarios:

  1. Gracias, Paloma. El mundo es demasiado hermoso para perdértelo en los pasillos de un centro comercial. Acabo de llegar de Guadalajara (Jalisco) de compartir con personas de todo el mundo, creencias y filosofías un diálogo común sobre la validez de una ética común, que consiste en apostar... por las personas.
    www.facebook.com/dialogomulticulturaluniversalguadalajara2012

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  2. ¡Hola, Paloma! La verdad es que contemplar las maravillas pequeñas y grandes de este planeta es emocionante, pero efectivamente la felicidad no te la pueden dar, me dijeron una vez que la alegría y la felicidad vienen de dentro de uno mismo, y eso creo yo, es nuestra propia actitud y nuestra forma de ver las cosas las que emiten alegría, aunque a veces no es algo espontáneo, a veces se hace difícil, hay que ejercitarse en ello! Un beso, S.

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  3. Dices que nos ocupamos de Belén Esteban, aún me estoy carcajeando...y eso que no has hablado de Paquirrín, la Preysler, Sara Carbonero, Jorge Javier, Gran Hermano o "Mujeres, hombres y viceversa"...jajaaajjj

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