lunes, 30 de septiembre de 2013

Autumn Song

Ha llegado el otoño y con él los días más cortos, las noches más largas, el frío, la lluvia, las pisadas entre las hojas vencidas... 

El poeta Ángel González lo describe muy bien en su poema El otoño se acerca:

El otoño se acerca con muy poco ruido:

apagadas cigarras, unos grillos apenas,
defienden el reducto
de un verano obstinado en perpetuarse,
cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.

Se diría que aquí no pasa nada,
pero un silencio súbito ilumina el prodigio:
ha pasado un ángel
que se llamaba luz, o fuego, o vida.

Y lo perdimos para siempre.
                               
                                                           


El nombre otoño proviene del dios egipcio Atum-Ra, que simboliza el sol que se oculta en la tierra. Este dios, relacionado con la creación, era representado en la iconografía, como un hombre que portaba la doble corona (como los faraones), aunque también era habitual que se le presentara como un ave fénix.

El otoño representa la madurez. Las hojas de los árboles cambian y su color verde se vuelve amarillento, se secan y caen ayudadas por el viento que sopla con mayor fuerza. 

Como diría Pablo Neruda pasó la hora de las espigas, el sol ahora convalece, atrás queda el calor, la luz, el cálido sopor de los días sin fin, pero necesitamos el otoño.

Necesitamos hacer planes y recogernos en nuestros pensamientos para poder sembrar.
Necesitamos aprender que el sol siempre está ahí, detrás de las nubes, detrás de la lluvia, en nuestro interior, y que como el dios egipcio, como el ave fénix, precisamos renacer, porque el subsistir siempre en la luz, nos impide conocer las sombras en las que crecemos.

Aprovechemos el otoño, para hacer planes, para luchar por nuestros sueños, para renovarnos por dentro y por fuera, para amar y volver a hacerlo, para encontrarnos de verdad con nosotros mismos y así poder enfrentar nuestra propia vida, sin artificios, ni multitudes, sólo nosotros, nosotros solos...

Hagamos como Mario Benedetti:

Aprovechemos el otoño
antes de que el invierno nos escombre
enfrentemos a codazos en la franja del sol
y admiremos a los pájaros que emigran

ahora que calienta el corazón
aunque sea de a ratos y de a poco
pensemos y sintamos todavía
con el viejo cariño que nos queda

aprovechemos el otoño
antes de que el futuro se congele
y no haya sitio para la belleza
porque el futuro se nos vuelve escarcha


Mi madre cantaba siempre al verano, porque su corazón era de luz, pero aprendió a amar el cálido sol de membrillo del otoño, ese sol que no quema, que no agosta y que te calienta el interior.

Calentémonos en ese sol y renazcamos y cantemos al otoño como hacen Manic Street Preachers en su Autumn Song:




   Así que cuando oigas ésta canción de otoño, despeja tu cabeza, y prepárate para correr. 
 Cuando oigas ésta canción de otoño, 
recuerda que los mejores momentos estarán por llegar 




4 comentarios:

  1. Increíble, cómo se puede escribir de una forma tan cálida. Gracias, Paloma.

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  2. Gracias, Paloma, por tan bello y estimulante texto.
    Un abrazote,
    José María

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  3. Precioso, y siempre enviando mensajes positivos... has aumentado la calidez de este otoño recién estrenado, un beso, Paloma!

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  4. Es una bonita idea.... gracias. Javier Velasco

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